Reutilizar y reciclar en Europa: ECONOMÍA CIRCULAR

Reutilizar y reciclar en Europa: ECONOMÍA CIRCULAR

La economía circular es un nuevo panorama económico que pretende suceder al modelo lineal tradicional (en el que se pasa de la obtención de recursos naturales a la producción y al consumo, para terminar la cadena en forma de residuos). Con el nuevo enfoque circular se plantea introducir cambios fundamentales como maximizar energía obtenida desde fuentes renovables, incrementar la diversidad en los sistemas naturales y antrópicos, replantear los sistemas productivos, establecer la prevalencia del servicio prestado por un producto frente a la propiedad del mismo, y revisar precios para que reflejen el coste real de su integración en este nuevo modelo económico, entre otros.

El pasado 18 de abril, los Estados Miembros de la Unión Europea aprobaron nuevas medidas definitivas para adaptar la normativa en materia de gestión de residuos. Estas medidas fomentan el uso de los recursos de un modo más sostenible y establecen mínimos a los que reducir los residuos que se incineran o acaban en vertedero, dentro de unos plazos específicos.

De este modo, quedan establecidos los nuevos objetivos para el reciclaje y la recirculación de materiales. En el caso de residuos municipales, el objetivo de reciclado se establece en el 55% antes de 2025, 60% antes de 2030 y 65% antes de 2035. Se pretende además estandarizar el cálculo de los índices de reciclado de manera que la evaluación sobre el cumplimiento de la normativa sea realista.

Las nuevas normas de recogida selectiva añadirán los residuos domésticos peligrosos, los biológicos y los textiles entre 2022 y 2025, a los actualmente regulados (papel y cartón, vidrio, metales y plásticos). Los Estados Miembros deberán fomentar la calidad de las materias primas secundarias y su aceptación para lograr la entrada de estos residuos en la economía circular.

En resumen, se trata de que los residuos pasen a ser recursos tantas veces como sea posible. Para ello es necesario incrementar la calidad de los productos y así aumentar su durabilidad. Con la mejora de los materiales se pretende que reentrada como recurso no solo sea factible sino también deseable. En consecuencia, se establece la reducción del depósito de residuos municipales en vertederos hasta el 10 % o menos de la cantidad total de residuos domésticos municipales generados en 2035.

Para incentivar la transición se plantea establecer antes de 2024 regímenes obligatorios de responsabilidad ampliada del productor para todos los envases. Esto implica que se hará responsables de sus productos cuando estos se convierten en residuos. Es esperable que, a falta de nuevos instrumentos, el análisis del ciclo de vida de los productos y del inventario del ciclo de vida (UNE-EN ISO 14044 y 14040) tengan un papel importante en la transición, especialmente en las etapas de uso, mantenimiento, reutilización y reciclaje, siendo clave la etapa de gestión de los residuos a la hora de cerrar el círculo para pasar de un «de la cuna a la tumba» a un «de la cuna a la cuna». Es evidente que la adaptación de los procesos productivos supondrá costes importantes. Desde Europa se habla de incentivos mediante instrumentos económicos y otras medidas en apoyo a los productores.

Etapas del ciclo de vida de un producto

En términos de prevención esta nueva legislación no solo se centra en tratar de minimizar los residuos. Además seguirá los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas introduciendo objetivos ambiciosos para prevenir el desperdicio de alimentos y detener el vertido de basuras al mar.

Estamos en el inicio del camino hacia una economía circular. Es un camino que deberemos recorrer a marchas forzadas por haber obviado durante demasiado tiempo una realidad aplastante: nuestro modelo productivo y de consumo no es sostenible. Ya hace demasiado tiempo que nadie que tenga un mínimo de conocimiento lo niega. Sin embargo, se ha tenido que alcanzar el punto crítico para que no nos haya quedado más remedio que empezar a tomar cartas en el asunto desde las organizaciones internacionales con el fin de coordinar el cambio de mentalidad.

Nos ha gustado especialmente un análisis DAFO que propone Ricardo Estévez en Ecointeligencia. Es una opinión muy particular, pero leyendo esas líneas me preocupa especialmente una de las debilidades a las que hace referencia «La reutilización de productos o componentes genera una red compleja de interdependencias en cadena que aumenta el riesgo de vulnerabilidades.« Deberemos esperar las transposiciones por parte de los Estados Miembros. La regulación de dichas interdependencias, especialmente en las relaciones internacionales, será uno de los puntos críticos con bastante seguridad.

Para terminar, me gustaría pecar de simplista si me lo permitís, para que la idea cale más hondo. Se trata de que los residuos se minimicen y pasen a ser recursos tantas veces como sea posible. O lo que es lo mismo, la regla de las 3R entendiendo todas las implicaciones de REDUCIR (consumo en términos de propiedad, materiales no duraderos y residuos), REUTILIZAR (no solo productos sino también materiales) Y RECICLAR (como alternativa a la incineración y fundamentalmente a los vertidos). Así que si no se te ocurre nada mejor, cierra el círculo y siéntete ECO.

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