¿Sabes qué son los ODS?

¿Sabes qué son los ODS?

Hace casi cinco años, 193 países nos comprometimos con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas y su cumplimiento para el año 2030.  Los objetivos se basan en un modelo de desarrollo sostenible para la protección del planeta y de los grupos sociales especialmente vulnerables:

  1. Fin de la pobreza
  2. Hambre cero
  3. Salud y bienestar
  4. Educación de calidad
  5. Igualdad de género
  6. Agua limpia y saneamiento
  7. Energía asequible y no contaminante
  8. Trabajo decente y crecimiento económico
  9. Industria, innovación e infraestructura
  10. Reducción de las desigualdades
  11. Ciudades y comunidades sostenibles
  12. Producción y consumo responsables
  13. Acción por el clima
  14. Vida submarina
  15. Vida de ecosistemas terrestres
  16. Paz justicia e instituciones sólidas
  17. Alianzas para lograr los objetivos

Que en el año 2020 sigamos hablando de situaciones de pobreza extrema y hambre, no solo en nuestro país sino en muchos otros, es una demostración de que hasta la fecha hemos fracasado como sociedad. Que se deba recordar en forma de objetivos que la sanidad, la educación, la igualdad de derechos, la seguridad y la justicia son pilares básicos imprescindibles tampoco dice mucho de nosotros. Pero cuando pasamos al siguiente nivel y vemos que no solo nos pisoteamos unos a otros en favor de un “crecimiento” (económico claro, los demás tipos de crecimiento ni existen) sino que además destruimos nuestros recursos en el camino… Bueno, no se como nos calificarían otras especies pero yo diría que la nuestra es de todo menos inteligente.

OMS

Tras años viendo a muchas organizaciones luchar por la injusticia, oyendo a muchos grupos advertir de las consecuencias de nuestras decisiones y observando la impasividad de la gran mayoría de la sociedad, parece que ha llegado el momento. El acceso a la información de las últimas décadas ha hecho que un alto porcentaje de la sociedad tome conciencia de los problemas globales. Y como sigo pensando que la gran mayoría de la gente es buena por naturaleza, unos han elegido luchar contra ellos y los otros simplemente no quieren contribuir a empeorarlos. En este nuevo paradigma los problemas globales pasan a ser personales y la necesidad de definirnos hace que adoptemos una postura activa de rechazo frente a todas las voces que vayan en contra de estos 17 objetivos. Y aunque los primeros llevan oyendose más tiempo y han hecho empatizar de manera más profunda a todos los sectores de la sociedad, los relacionados con la sostenibilidad de nuestro medio ambiente han ganado fuerza.

Lamentablemente, han logrado hacerse un hueco por necesidad. Una vez aceptada no solo la existencia de “un problema” sino su trascendencia y su urgencia, el ser humano comienza a legislar consecuentemente en un planeta de recursos finitos.

Hemos abierto los ojos… bueno, hay personas que siguen ciegas y a lo suyo, pero si eres una de ellas te invito a que te informes pues tu supervivencia y bienestar, así como la de tus hijos y nietos debería ser importante para ti. Como decía, hemos abierto los ojos y ya no hay ningún primo de nadie que diga que el cambio climático no existe. Si algún presidente hace referencia a una localidad concreta para excusar sus intentos de abandonar los esfuerzos por reducir las emisiones, los habitantes de la misma defienden su postura contraria a esas políticas y el país entero levanta la voz. Hasta hay algunos que entienden por qué todos somos vulnerables frente a un virus que surge en un país lejano. No solo eso, algunos entienden también por qué el que hoy en día ha arrasado con vidas, economías y nos ha cambiado a todos (un poco o mucho) para siempre, será solo el primero de otros que están por venir. En un entorno en el que cada vez somos más vulnerables, no es necesario que las amenazas ganen fuerza para que día a día el riesgo sea mayor. Cada vez estamos más expuestos, somos más susceptibles y tenemos una menor resiliencia frente a los cambios en nuestro entorno, y esto nos hace más vulnerables frente al cambio climático y otros problemas medioambientales. Esto hace que cada vez el riesgo sea mayor sin necesidad de que las amenazas crezcan. Hay un problema adicional: las amenazas siguen creciendo.

Los que éramos hasta ahora “los de las plantitas y los animalitos” ahora somos tildados de “catastrofistas”. Si siguieramos como hasta ahora, en 2050 el mundo ya no sería como lo conocemos. Agua, aire y suelos, nuestros pilares básicos, estarían minados y contaminados. La vegetación y la fauna, fuentes de alimento y de un entorno deseable, serían escasos y estarían enfermos. Como consecuencia las sociedades se dirigirían hacia la inseguridad (lucha por la supervivencia frente a enfermedades y frente a la escasez a costa del prójimo, entre otros) y las economías se verían arruinadas. En ese escenario económico ya no funcionaría el “cuando unos pierden, otros ganan”, en ese escenario perderíamos todos. Espero que aún estemos a tiempo corregir la tendencia hacia ese destino. Entiendo el rechazo automático que cualquier mente propone instintivamente ante este escenario. Yo también espero estar aún aquí en 2050. Y desde luego espero que mis hijos y los hijos de mis hijos estén muchos años más.

En realidad hoy iba a escribir sobre la Agenda 2030. Pero al final esto se queda como prefacio en el que establezco el contexto y te dejo la web del Ministerio correspondiente, donde puedes indagar más sobre los ODS incluidos en la Agenda 2030 y sus metas.

Como dicen en la web, todos debemos hacer nuestra parte: gobiernos, sector privado y personas como tú y yo. Y para que no te quedes con el regusto amargo de mi discurso te animo a que salgas a la calle y mires tu entorno con otros ojos. No importa que sea urbano, agrícola, rural o tengas el enorme privilegio de encontrarte en plena naturaleza. En todos ellos encontraras un escenario de cielos azules, aves cruzándolos, plantas verdes y los aromas que producen, personas que hablan entre ellas y hasta sonrien de vez en cuando aun detrás de una mascarilla, etc. Sal a la calle, piensa en el mundo que quieres las décadas que te quedan por vivir y siéntete eco.

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