Tip 1 –  Reduce tu Huella Hídrica

Tip 1 – Reduce tu Huella Hídrica

Se estima que en 2050 uno de cada dos habitantes sufrirá escasez de agua (WWDR, 2019). Esta frase, que se ha utilizado como titular en innumerables ocasiones, es una pequeña pincelada de todo lo que se indica en el informe. Aunque todavía hay margen de actuación, pues nuestro uso del agua es ineficiente y la tecnología disponible permite la adaptación, es una proyección tremendamente preocupante. Coincido en que garantizar la disponibilidad de agua, su gestión sostenible y el acceso al saneamiento global es uno de los grandes retos de las próximas décadas. Por ese motivo escribo este artículo, para ayudar a toda persona que lo lea a tomar conciencia y hacer lo que esté en su mano para contribuir en la transición hacia un uso eficiente y sostenible de uno de los recursos naturales imprescindibles para la vida: el agua.

En las próximas líneas encontrarás una serie de consejos que con toda seguridad habrás escuchado o leído anteriormente, pero que probablemente no pones en práctica (al menos algunos de ellos). He intentado que la lectura sea amena y que te motive para adoptar cambios en tu día a día y para mantenerlos sin demasiado esfuerzo. Si tienes 3 minutos, te pido que te quedes conmigo y leas hasta el final.

Antes de pasar a valorar las diferentes opciones para reducir tu huella hídrica puedes dedicar un minuto adicional a estimar el alcance que tiene la tuya en concreto. En el enlace podrás responder a preguntas relacionadas con ¿Cuántos minutos mantienes el grifo abierto para asearte? ¿Cuántas coladas o limpiezas manuales de vajilla semanales realizas? ¿Separas para reciclar tus residuos? ¿Qué implica el uso y mantenimiento de tu coche? ¿Qué tipo y cantidades de alimentos consumes? Evalúa tu huella hídrica en base al promedio mundial que asciende a 1.240.000 litros/habitante/año.

Con este ejercicio ya te habrás hecho una idea de varias acciones que pueden ayudar a reducir tu huella hídrica. A continuación, comenzamos con nuestro resumen para que consigas reducirla al máximo sin demasiado esfuerzo.

CIERRA EL GRIFO Y REDUCE EL JABÓN

Parece evidente pero casi nadie lo hace. Partimos de la base de que tienes la fontanería de tu hogar, negocio, etc., en condiciones óptimas. Es decir, sin pérdidas y con sistemas economizadores de agua. Pues bien, un minuto de grifo abierto equivale a entre 10 y 20 litros de agua. Si tu vivienda no está al día será mucho más, por lo que te aconsejo que revises la instalación, un grifo que gotea puede suponer un desaprovechamiento de agua potable de unos 200 litros al mes. Además te dejo un enlace de ejemplo de diferentes opciones de atomizadores, aireadores o perlizadores.

Los cabezales de ducha con microperforaciones y sistemas de filtración (ver ejemplos) mejoran la calidad del agua haciendo necesario un menor volumen de jabones y ahorran entre un 30% y un 50% en volumen de agua.

Todos hemos oído mil veces que hay que ducharse en vez de bañarse. Un baño supone un gasto de aproximadamente unos 200 litros de agua, lo que no es asumible frente a unos 50 litros que se emplean en una ducha razonable. ¿Qué es razonable? Una ducha de entre 5 y 10 minutos es más que suficiente para un adulto con pelo largo. Si además cierras el grifo mientras te enjabonas, lograras reducir tu consumo de agua hasta la mitad. Además es importante utilizar la dosis óptima de productos de higiene para lograr un resultado perfecto sin contaminar las aguas residuales más de lo necesario.

En el uso del wc instalar sistemas de reducción de carga en cisternas es sencillo y eficaz (40% menos volumen de agua). Por favor evita deshacerte de otros residuos no biodegradables a través de este medio (algodones, bastoncillos, colillas, etc.) y haz un uso responsable del papel o las toallitas.

En el lavado de vajilla, elimina bien los restos de comida antes de iniciar el lavado. Si friegas a mano, cierra el grifo mientras enjabonas y ábrelo solo a la mitad para enjuagar. Puedes hilar más fino enjuagando vasos primero y reutilizando el agua de éstos para ir retirando el jabón de platos y cubiertos; o utilizando dos barreños, uno para enjabonar y otro para aclarar. Considera la necesidad de utilizar agua caliente (para optimizar el consumo energético ya que estamos). Si utilizas lavavajillas, llénalo o utiliza el programa de carga reducida que más se adapte al volumen de vajilla que vayas a lavar. Por último, en ambos casos, escatima en el uso de jabón, productos de limpieza, etc., y en la medida de lo posible selecciona aquellos que sean más respetuosos con el medio ambiente.

Criterios muy parecidos pueden aplicarse a la limpieza del hogar, destacando las recomendaciones de utilizar productos específicos y poco agresivos con el medio ambiente, emplear cantidades razonables para cada fin, etc. Igual no se te había ocurrido pero si empiezas a fregar el suelo desde la estancia más limpia a la más sucia es probable que no tengas que reemplazar el agua de fregado antes de terminar.

ROPA LIMPIA Y COMO NUEVA MÁS TIEMPO

Cada uno es muy consciente de la frecuencia con la que debe lavar su ropa. No hay nada que genere un desagrado comparable al olor de la ropa de aquellos que no lo hacen con suficiente regularidad. No me refiero a sacrificar la higiene cuando recomiendo no mancharse. En muchas ocasiones, especialmente los niños pequeños o aquellos que somos torpes o despistados, ensuciamos más de lo que es estrictamente necesario. Pantalones usados apenas un par de horas que se manchan al cocinar por no habernos puesto un delantal, manteles de una puesta porque nuestros hijos pequeños no han acercado la boca al plato, toallas en baños pequeños sin ventilación que no se secan bien, etc. El primer paso siempre es reducir, así que intenta reducir el volumen de textiles que llegan al cesto sin sacrificar tu higiene.

Llena la lavadora a carga completa y usa el volumen de detergente estrictamente recomendado por el fabricante. No es un producto especialmente económico como para ir desperdiciándolo y ellos han hecho ya suficientes pruebas que demuestran que no obtendrás mejores resultados utilizando una cantidad mayor que la recomendada para el tipo de agua de tu zona. Diferentes estudios han demostrado que lavar con programas más cortos y con agua a menor temperatura aumenta la durabilidad de las prendas, evita contaminación por fibras textiles y alarga la vida de tu lavadora (ej. Neil et al., 2020). Por lo visto son todo ventajas, ¿lo ponemos en práctica?

Si quieres ir más allá puedes valorar otras opciones como Drumi de Yirego, la lavadora portatil con pedal que lava la ropa sin electricidad. Permite lavar hasta 2,5 kg de ropa en 10 minutos y que requiere tan solo entre 2 y 5 litros de agua por lavado.

CEREALES Y 5 RACIONES DE FRUTA Y VERDURA AL DÍA

Nuestra salud es lo primero. Realizando compras responsables de cantidades lógicas que podamos consumir e intentando reducir al máximo consumo de plásticos u otro tipo de envases y embalajes, ya habremos avanzado un gran paso en la dirección correcta. Si además observamos la procedencia del producto podremos valorar nuestra huella de manera más específica. Diferentes países realizan cultivos más o menos eficientes en función de los métodos empleados y los recursos disponibles. Siempre será deseable el consumo preferente de productos de agricultura sostenible o ecológica. En términos generales los productos locales y de temporada serán óptimos en nuestro propósito de reducir la huella hídrica por requerir menores esfuerzos en su cultivo y no producir impactos derivados del transporte.

Para este punto y el siguiente nos sirve la siguiente recomendación: reduce tus desperdicios de alimentos. Desaprovechar comida es poco ético y la gestión de los residuos implica un gasto de energía y agua.

EL DELICADO ASUNTO DE LA CARNE

En los últimos años me ha cruzado cada vez más frecuentemente con personas vegetarianas y veganas. Uno de los argumentos que siempre sale en la conversación es la enorme huella hídrica que implica la producción de carne. Es cierto, la producción de carne requiere grandes volúmenes de agua para consumo y mantenimiento de unas condiciones higiénicas suficientes de animales e instalaciones. Además hay que tener en cuenta el agua requerida para el cultivo de todo el alimento necesario para cada cabeza de ganado, para la producción de productos sanitarios animales, para los procesados cárnicos, etc. Para mi es una alternativa razonable el consumo de menos productos cárnicos más sostenibles, como es el caso de animales de ganadería extensiva y no intensiva. Desde hace tiempo, en casa consumimos más vegetales y una proporción elevada de pescado frente a la carne de vacuno. Te dejo el enlace al informe de Mekonnen and Hoekstra (2010) por si te animas a revisar la huella hídrica de tu dieta habitual.

COCHE LIMPIO Y BRILLANTE

Y seguimos con 100 litros de agua más que se gasta aproximadamente en una limpieza tradicional de un coche pequeño. La alternativa más ecológica es con diferencia el lavado en seco. No solo reducimos el consumo de agua, también la generación de aguas contaminadas con la suciedad y los productos de limpieza.

Os presento Ecowash, un proyecto con tienda propia que nace en España (Elche, Alicante) en la que podéis adquirir productos específicos para limpiar vuestro vehículo sin gastar ni una sola gota de agua. Si vivís en alguna de las localidades en las que están presentes podéis solicitar también limpieza a domicilio. Y si estás pensando montar un negocio sostenible con una baja inversión puedes plantearte montar una franquicia con ellos.

Otras opciones son los túneles de lavado que utilizan aguas de depuración o las estaciones de pistolas de agua a presión, como por ejemplo las de Elefante Azul que utilizan programas con una duración adecuada para que con una ronda única puedas dejar el coche limpio, productos biodegradables en un 95% y tratamiento de los productos resultantes incluyendo las aguas residuales generadas (su gran tarea pendiente es hacer el proceso circular en términos de aguas depuradas e indicar qué programas permiten un lavado más ecológico). 

PLANTAS ADAPTADAS A TU AMBIENTE

Prácticamente todas las personas que conozco prefieren las viviendas luminosas decoradas con plantas naturales. Si es tu caso, habrás notado que no todas las que eliges se adaptan igual al lugar al que las destinas.

El clima es determinante para que una planta se desarrolle correctamente. Si eliges una planta tropical y vives en un entorno árido o semiárido, las probabilidades de éxito estarán determinadas por la cantidad de atención y esfuerzo dedicado a generar artificialmente las condiciones de humedad requeridas, entre otras. Es importante seleccionar adecuadamente el tipo de planta que necesitas y te animo a que valores otros requisitos además del estético. Existen plantas más delicadas y más resistentes, que necesitan más o menos luz, que tienen un consumo mayor o menor de agua, etc. Déjate aconsejar en tu centro de jardinería o vivero, allí podrán darte mucha información para que tomes la decisión más acertada. Una opción interesante a considerar son las plantas aromáticas, suelen ser poco exigentes con el consumo de agua tienen otras ventajas además de la estética (son ambientadores naturales, se usan en recetas culinarias, tienen efectos insecticidas, etc.).

Para que el cuidado de tus plantas sea acorde a los objetivos de reducir la huella hídrica, riega al anochecer. Así evitarás que se evapore agua en exceso. Para no desaprovechar ni una gota, calibra el volumen de riego que necesita cada planta (cambiará según la estación del año y el volumen de su contenedor). Para no contaminar y mantener tus plantas sanas utiliza los fertilizantes adecuados y en dosis correctas. Si tienes jardín, la selección de plantas es mucho más importante y te recomiendo la instalación de un sistema de riego por goteo correctamente programado y sin fugas.

NUESTRA HUELLA HÍDRICA

De manera intencionada he comenzado pidiéndote que calcularas tu huella hídrica sin explicarte todo lo que este concepto implica. A lo largo de los puntos anteriores hemos revisado algunas acciones que podemos emprender para reducir nuestro consumo de agua. Cuando bebes, cocinas, lavas los platos, la ropa o el coche, te duchas, vas al aseo, riegas tus plantas, etc., estás haciendo un consumo directo de agua. Y teniendo en cuenta solo esos usos ya te habrás dado cuenta de que tenemos mucho por avanzar.

Siento decirte que no es suficiente. Tu huella hídrica es el volumen total de agua que consumes, directa o indirectamente. Para estimar correctamente y poder reducir a mínimos nuestra huella hídrica debemos considerar además todo el agua necesaria para la producción de los bienes que adquirimos o los servicios que tenemos a nuestra disposición. Si tienes curiosidad te aconsejo que eches un vistazo al listado de productos con el volumen de agua necesario para su producción que propone Enrique Castellanos en este artículo de iagua.

En España tenemos una huella hídrica media de 6.700 litros de agua por habitante y día. Con este consumo nos situamos en el octavo puesto mundial y en el segundo a nivel europeo, siguiendo muy de cerca a nuestro vecino Portugal. Es cierto que en términos de consumo directo no nos encontramos en una posición tan extrema, pero el contexto global en el que la disponibilidad de agua cada vez es menor no permite que nos justifiquemos con lo que son solo excusas.

La reducción progresiva de la disponibilidad de este recurso fundamental tiene varios motivos fundamentales: el cambio climático, la pérdida de entornos naturales, el aumento de la población y una presión cada vez mayor sobre el agua dulce. Por este motivo es imprescindible que a nivel global, local e individual comencemos a poner en práctica una transición hacia un uso eficiente y sostenible de uno de los recursos naturales imprescindibles para la vida: el agua.

Poniéndolo en práctica

En este primer artículo de tips he querido proporcionarte unos consejos muy básicos para ayudarte a replantear algunos aspectos de tu día a día de manera sencilla. La verdad es que me hubiera gustado incluir muchos más pero dejaremos para una segunda entrega cómo reducir nuestra huella hídrica en términos de bienes de consumo y servicios. Mientras tanto, estoy segura de que se os ocurren muchos consejos adicionales para reducir el consumo directo y me encantaría aprender de ellos.

Recuerda que hay muchas probabilidades de que en las próximas décadas el acceso al agua dulce se vea seriamente comprometido. Las estimaciones con las que trabajan las organizaciones gubernamentales hablan de que el 52% de la población sufrirá escasez en 2050.

Por ese motivo te agradezco que hayas llegado hasta aquí y me despido pidiéndote que compartas esta información. Y, por supuesto, reduce tu huella hídrica y siéntete eco.

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