Dunas costeras

Dunas costeras

Unidas a la playa en una simbiosis muy particular, las dunas costeras son ecosistemas en constante cambio. Estos cambios se producen fundamentalmente por la acción de la temperatura, el viento, las lluvias y el oleaje. Forman un paisaje único en el espacio y en el tiempo que tradicionalmente ha tenido y tiene una trascendencia cultural importante para los habitantes del entorno cercano.

Es habitual mirar hacia el mar cuando visitamos la playa. En los sistemas dunares podemos además encontrar la misma paz al dejar el mar a nuestra espalda y mirar hacia su parte más dinámica, la primera línea de dunas.

—Montañas de arena con plantas y bichitos —según mi hijo menor en quien no parecen despertar mucho interés.

—Pues si, pero también son murallas llenas de huchas en un lugar mágico diferente a todos los demás. — Con lo que consigo captar su atención.

Aprovecho para aclarar que me refiero a cómo actúan a modo de barreras de protección y como reservas de sedimentos sin las que muchos campos se contaminarían de sal y muchas playas desaparecerían o requerirían un elevado coste económico para su mantenimiento.

—¿Y qué hay debajo? — pregunta su hermano.

—Agua, que a veces es diferente de la del mar. — No parecen muy conformes aunque es cierto que, en el caso de existir un acuífero bajo las dunas, éstas tienen un rol hidrológico fundamental en la recarga, frenando la intrusión salina.

—Pues yo solo veo arena, plantas y bichitos — insiste el pequeño mientras decide que le interesa más buscar la piedra perfecta en la playa para poder pintarla después.

—¡Muchos de ellos son súper plantas y súper animales únicos! — Y tengo que levantar la voz y girarme para que me oiga y, lo que es más importante, me escuche.

No estoy segura de haberlo conseguido hasta que al poco tiempo vuelve con «la piedra más increíble de toda la playa» y tengo una nueva oportunidad. Trato de adaptar conceptos tan complejos para un niño como que las dunas costeras proporcionan un hábitat muy distintivo y por ello frecuentemente encontramos en ellas especies endémicas, exclusivas de estos ecosistemas. Animo a mis hijos a comprobar como la diversidad de especies se percibe a simple vista, al menos las vegetales, y como mirando un poco más allá se puede adivinar que tienen una gran trascendencia en los procesos de erosión.

—Entonces… las plantas sujetan la arena y son casas especiales para animales especiales.— Simplifica el hermano mayor con la facilidad con la que lo hacen los niños.

Esta escapada ha estado muy limitada en el tiempo por la actual pandemia que estamos viviendo todos (en parte como consecuencia de grandes problemas ecológicos como la destrucción de ecosistemas). Sin embargo, parece haber sido suficiente y ahora que las conocen un poco mejor no tengo que pedirles que no las pisen en la vuelta hacia casa.

He comenzado este texto estableciendo que las dunas costeras son ecosistemas en constante cambio, fundamentalmente por la acción de la temperatura, el viento, las lluvias y el oleaje. No es cierto. Lamentablemente la acción humana tiene una influencia en muchos casos irreversible sobre estos ecosistemas. Muchos requieren medidas de restauración y protección para frenar el impacto que hemos causado.

Volviendo a casa atravesamos los arrozales de la Albufera de Valencia, protegidos en silencio por nuestro sistema dunar. Un ecosistema con zonas diferenciadas a medida que nos alejamos de la playa y una gran superficie que no hace demasiados años fue testigo del desconocimiento y la ambición humana, así como de la defensa por parte de las personas que más las conocían y por tanto más las apreciaban. Nuestras dunas costeras son monumentos naturales que nos recuerdan que reparar los daños causados por la acción humana sobre los ecosistemas naturales requiere un gran esfuerzo y largos periodos tiempo.

Si tienes la ocasión te recomendamos que visites la Devesa del Saler (Valencia, España), respira hondo, empápate de lo que te rodea y siéntete ECO.

 

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Laura

    Muy interesante. Justo la semana pasada, estuvimos visitando «La casa Penya» un centro de educación ambiental y voluntariado situado en la Marjal de Almenara – Almardà. Allí , Acció ecologista agró, nos explicaron la importancia de conservar el ecosistema litoral y la pronta desaparición que sufrirían algunas de nuestras playas… ¡muy recomendable para ir toda la familia!

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